Sucedió que un Maestro Zen estaba pasando por una calle, cuando un hombre llegó corriendo y lo golpeó con fuerza.
El Maestro cayó. Luego se levantó y continuó caminando en la misma dirección en la que estaba yendo, sin siquiera mirar hacia atrás. Un discípulo iba con el Maestro; se quedó atónito y dijo: “¿Quién es ese hombre? ¿Qué es esto? Si uno vive en esa forma, entonces cualquiera puede venir y matarte. Y ni siquiera has mirado a la persona y no sabes quién es, ni por qué lo hizo”.
El Maestro dijo: “Es su problema, no el mío”.
Hoy he despedido a mi Asistente. ¿Por qué he despedido hoy a mi Asistente?
Ayer era mi 37º cumpleaños, mi humor no estaba muy bien que digamos…
Aquella mañana, al despertarme, me dirigí a la cocina para tomar una taza de café a la espera de que mi marido me dijese: ’Feliz cumpleaños querida’.
Pero él no me dijo ni Buenos días. Continue Reading »
En una tarde nublada y fría, dos niños patinaban sobre un lago helado sin preocupación. De repente, el hielo se rompió y uno de los niños cayó al agua.
El otro niño viendo que su amigo se ahogaba debajo del hielo, corrió a coger una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas hasta que logró romperlo y así salvar a su amigo.
Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron: ¿Cómo lo hizo? ¡El hielo era muy grueso!. Era imposible que lo hubiera podido romper, con esa piedra y sus manos pequeñas!
En ese instante apareció un anciano y dijo:
- Yo sé cómo lo hizo…
- ¿Cómo? – Le preguntaron al anciano.
Y él contestó:
- No había nadie a su alrededor que le dijera que no se podía hacer.
Via un FW: FW: FW:
Nunca había entendido porqué las necesidades sexuales de los hombres y las Mujeres son tan diferentes entre si.
Nunca había entendido todas esas idioteces de que las mujeres son de venus y Los hombres de Marte. Y nunca había entendido porqué los hombres piensan con La cabeza y las mujeres con el corazón.
Pero… Una noche, mi esposa y yo nos fuimos a la cama.
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Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertian con el boludo del pueblo, un pobre infeliz de poca
inteligencia,que vivÃa haciendo pequeños mandados y limosnas. Diariamente algunos hombres llamaban al boludo al bar donde
se reunÃan y le ofrecÃan elegir entre dos monedas: una de tamaño grande de 40 pesos y otra de menor tamaño, pero de 200 pesos. Él siempre elegÃa la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.
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